Sobre mí

Soy Nuria Garcés Pellejero, amo las flores y los animales, amo la vida y el despertar del Ser, mi camino es el del corazón, la apertura y la expansión del ser y del corazón y eso es lo que traigo a través del cuidado, del tacto consciente y la envoltura amorosa. Me dedico a crear espacios para que las mujeres puedan parar, descansar, ser mimadas, cuidadas, para poder liberarse de lo que ya no necesitan y recuperar sus tesoros, todo aquello que ya está listo para Florecer. Espacios para conectar con la esencia y el corazón. «Ir quitándonos capas y capas para ser cada vez más auténticas, más coherentes y andar el camino de amarnos, el camino del amor, para VIVIR Y DEJAR DE EXISTIR.»

Esto no siempre fue así, de hecho hasta mis 24 años yo era una persona insegura, no sabía quien era, no me amaba ni le encontraba sentido a mi vida, me sentía perdida y la vida me costaba. Fue entonces, en el año 2011 cuando a mi padre le diagnosticaron cáncer de pulmón, una noticia que cambiaría nuestras vidas para siempre. Inmediatamente mi padre inició un profundo viaje de trabajo interior, de crecimiento personal y espiritual, para encontrarse, descubrirse y amarse. Mi padre me inspiró y a la vez yo inicié mi camino de regreso a mí misma, mi camino de vuelta al corazón. 

El último mes de vida de mi padre fue en el hospital, sus ojos estaban llenos de gratitud al ver cada amanecer y estar junto a nosotras, su mujer y sus hijas. Meditaba varias veces al día y cuando tenía fuertes dolores se ponía sus auriculares con música relajante o meditaciones guiadas y a veces se dormía y el dolor desaparecía. Estaba en un estado de gran deterioro físico y vulnerabilidad, fue entonces cuando pude presenciar diferentes actuaciones por parte del personal sanitario, muy poco respetuosas. Más que cuidar de una persona parecía que estaban en un taller manipulando sillas. Aquello me llenó de ira, dolor e incomprensión, ¿cómo podía ser que la humanización de los cuidados, la dignidad y el respeto no sea un requisito imprescindible cuando se trata con personas en momentos delicados de salud? Aquello despertó mi propósito de cuidar de las personas y me propuse ser enfermera para ofrecer cuidados de calidad, cuidar con respeto y amor, presencia y humanidad. A día de hoy soy enfermera y cuidar de las personas es la esencia de lo que ofrezco y lo que sale de mi ser.

A partir de esta vivencia en la etapa de enfermedad y muerte de mi padre, descubrí el sentido de la vida, la muerte, el amor, y continuó con gran fuerza mi despertar. A parte de mi compromiso con mi crecimiento personal en terapia, acompañada de personas maravillosas, me formé en diferentes terapias alternativas para nutrirme, acudí a muchas charlas y me empapé de todo aquello que me abrió un mundo maravilloso que resonaba en mí y me hacía sentir cada vez más en casa, cada vez más conectada conmigo y con más paz en mi ser y en mi corazón. Un Curso de Milagros (UCM), formaciones preciosas e inmersivas de Bioneuroemoción, Reiki y otras terapias energéticas, feminidad Sagrada, el despertar del útero y del poder de la mujer, sacerdotisas de la rosa, el camino maravilloso y tan poderoso del Tantra como camino espiritual para despertar el Ser, vivido entre grupos maravillosos de mujeres, etc. Un sinfín de reencuentros con mi propia alma, de apertura del corazón, liberación, creando una tribu preciosa con todas las personas maravillosas que he ido y voy conociendo por el camino, sabiendo que este camino es para siempre, siempre aprendiendo, siempre descubriéndome.

Paralelamente en 2011 me formé como quiromasajista y ahí fue mi primera toma de contacto con los masajes, me fascinó lo que el masaje despertó en mí, aunque sentía que me faltaba algo. Pasados unos años una amiga del alma me regaló un libro de ho’oponopono y ahí leí sobre el masaje ancestral hawaiano Lomi Lomi. Una frase despertó algo profundo en mí “en el masaje Lomi Lomi es más importante el amor que la técnica” y fue en 2016 cuando tuve la gran suerte de poder formame con Jeana Iwalani Naluai, hawaiana nativa que se dedica a compartir esta joya por el mundo. Entre 2016 y 2017 viví una temporada en Maui, Hawaii, para seguir aprendiendo y vivir Aloha en primera persona. Desde entonces esta es la base de los masajes que ofrezco, un trabajo sagrado que equilibra los cuerpos físico, mental, emocional y energético, que te prepara para el siguiente paso evolutivo, que abre tu corazón y mucho más.

Mi última formación de masaje oncológico me lleva a poder cuidar a través del tacto a personas que viven procesos delicados de salud, me parece una joya maravillosa, poderosa, necesaria y humana. Los diferentes estudios realizados evidencian sus beneficios sobre el bienestar y la reducción de los síntomas de los tratamientos y de la propia enfermedad, como la fatiga, el dolor, las náuseas, la ansiedad y la depresión.

En 2020 una fuerza muy grande dentro de mi me llevó a organizar un congreso virtual y gratuito para el despertar del Ser, con gran entusiasmo y un amor que me desbordaba reuní a 21 personas para ofrecer nuestras semillas en charlas preciosas por amor a la humanidad, un canto a la vida, para sembrar semillas de luz y contribuir en el despertar de las personas, en su Florecer. El congreso sigue estando activo y es gratuito, busca en el menú «congreso» disfruta y comparte.

Desde entonces El Arte de Florecer es mi propósito, mi proyecto del alma desde el que me ofrezco para acompañar con amor y respeto a todas las Mujeres que quieran comprometerse con ellas mismas para abrir sus corazones y Florecer, empoderarse, responsabilizarse de sus vidas, recordar el sonido del alma, dejar de existir y empezar a VIVIR.

Baja el volumen de la mente y sube el volumen del alma, abre tu corazón, toma las riendas, enamórate de tí y Florece.

Me siento afortunada de haber decidido creer en mí, amarme y encontrar mi propósito de vida para compartir con el mundo, en el que mi padre ha tenido tanto que ver. Él siempre me animaba a encontrar aquello que me hiciera feliz, a encontrarme a mi misma. Gracias siempre.

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